Si bien el yoga se ha popularizado entre las adultas, no así tanto entre las menores, cuyas madres siguen en muchos casos llenando su semana de distintas actividades extraescolares sin tener en cuenta la práctica yóguica como una de las mejores opciones para contrarrestar el exceso de actividad del día a día.
La edad recomendada para comenzar la práctica de yoga está en torno a los 7 u 8 años, coincidiendo con la etapa donde se desarrolla la empatía y el pensamiento lógico, y en lo emocional surgen nuevas experiencias afectivas a través de las cuales las pequeñas comienzan a entender mejor sus sentimientos y a valorar la confianza en sí mismas y la colaboración con su entorno, así como a adquirir una conciencia corporal más concreta, que es precisamente uno de los aspectos fundamentales para el inicio en la práctica de yoga.
A partir de los 12 años aproximadamente comienza la etapa de la adolescencia que implica un aumento en la lógica, el razonamiento deductivo y la comprensión de ideas abstractas. Para el desarrollo de la práctica de yoga, esto implica añadir complejidad a los procesos mentales y en lo emocional empezar a experimentar sentimientos contradictorios. La adolescente establece en esta etapa una valoración del mundo externo y entiende cómo éste le afecta en relación a si misma. La práctica de yoga en esta etapa sirve para establecer un espacio seguro en el que desarrollar el autocuidado y la aceptación y bienvenida a los cambios físicos y hormonales que se producen en estos años, coincidiendo con las primeras menstruaciones en la vida de la mujer.
Mis sesiones de yoga tienen en cuenta estos y otros aspectos a la hora de adaptar la práctica para que responda a las necesidades de la niña o adolescente.
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